10 de marzo de 2007

Del viajar por tierra

He viajado en micro esta última semana (23 de ida y 23 de vuelta) y he llegado a una fantástica conclusión: realmente lo disfruto.

Me adormece y a la vez me despierta el vaivén de las frenadas y arranques, el paisaje que retoza tras el cristal y las delirantes películas que pasan para tratar de llenar las horas de las personas vacías.
Siento que puedo pensar y relajarme, dejar todas las responsabilidades junto a las valijas y entregarme a aquel conductor que viene trabajando hace 4 días seguidos sin dormir en una cama.
Disfruto horrores poder sacarme las zapatillas para sentir el calor y el frío intenso del aire acondicionado que cambia de frío ártico a calor áfrico en tan pocos segundos.

Me encanta viajar.

3 comentarios:

Patto dijo...

Ajústense los cinturones y viaje con el documento de identidad encima:
Facilite el reconocimiento de su cadáver.

Sebastián dijo...

Es hermosa esa sensación de dejar todo lo denás de lado. Es entrar en otra realidad, relajarse...
Por eso mismo es que a mí me embola que pongan películas o música o cosas, es como una interferencia para esos momentos excepcionales de silencio, ruido a ruta, y paz. Pero en efecto, hay que llenar el vacío con algo externo que no haga meditar o reflexionar.

Saludos.

Patto dijo...

Sí!
Es como si quisieran extender el brazo de la alienación hasta el último rincón de nuestros escapes.